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El cambio que pide el scrum


Debido a las lesiones que se dieron recientemente en esta formación, la UAR creó una Comisión del Juego que modificó algunos aspectos. En las finales de la URBA hubo un árbitro asistente de scrum y ahora se suman otra serie de medidas para evitar caídas.

Viernes, 11 de Noviembre de 2016 | 08:00
La alarma sonó en la UAR con la lesión de Jerónimo Bello, primera línea del SIC, quien tuvo una grave lesión cervical en la caída de un scrum en el partido ante Newman, en Benavidez, por la última fecha del Top 14 de la URBA. 

Los dirigentes, con el Presidente Carlos Araujo a la cabeza, se pusieron a trabajar en el tema y unos días después la UAR comunicaba la creación de la Comisión de Seguridad en el Juego, que ya tomó las primeras medidas.

La Unión, luego de la reunión entre los 30 miembros de la evaluación del scrum, entre los que se encuentran ex jugadores, entrenadores, médicos, árbitros, representantes de la Fundación UAR y dirigentes, propuso cambios en la formación fija. 

Después de muchos análisis y con el aval de World Rugby se realizaron algunas modificaciones para el Campeonato Argentino M16 de Clubes en Desarrollo 2016, Campeonato Argentino de Mayores, Zona Campeonato, Ascenso A y Ascenso B 2016, Campeonato Súper 9, Mayores y Juveniles 2016.

En la formación, el medio scrum debe introducir la pelota derecha, pero estará permitido alinear su hombro externo con la línea media del scrum. 

Esto fue diseñado para promover la estabilidad en el scrum, para un bienestar del jugador y reducir la presión del hooker en la disputa de la pelota.

Al mismo tiempo se tomó la medida que en todos los niveles, mayores y juveniles, no se podrá empujar más de 1,5 metros. Como excepción, en mayores exclusivamente, en un scrum a 5 metros se podrá exceder esa distancia de empuje y se permite al octavo a tomar la pelota de los pies de la segunda línea.

Estas modificaciones llegan luego de tres lesiones cervicales que ocurrieron en la formación del scrum en un año. El 29 de agosto de 2015 Juan Gastaldi, pilar del CASI, de 21 años, entró con el cuello mal colocado en el primer scrum que se formó en el partido entre su equipo y Atlético del Rosario, en Intermedia, y sufrió la rotura de la cuarta vértebra y el desplazamiento de la quinta.

Una semana antes de lo que le ocurrió a Jerónimo Bello, la mala suerte corrió para Ignacio Maeder, jugador de Duendes, quien tuvo una severa lesión cervical medular que le provocó un paro cardiorespiratorio en el partido de Pre Reserva entre el equipo del barrio Las Delicias y CRAI.

En las tres semanas de finales de la URBA, se incorporó a un segundo árbitro en cada formación del scrum en el sector opuesto al que estaba el referee principal, para poder observar mejor si algún equipo cometía alguna infracción. 

Federico Anselmi forma parte del panel especializado que formó la UAR y estuvo en las tres instancias: cuartos de final, semifinal y final, de Buenos Aires. “Que haya un asistente de scrum colabora para que tengamos una visión más completa del scrum. Creo que funcionó. Los jugadores también ayudaron. Después de las lesiones algo había que hacer”, le contó a Pre Match una vez finalizado el torneo bonaerense.

Para el árbitro internacional las nuevas medidas son positivas: “Algunas pueden funcionar y otras no, pero lo bueno que tiene este deporte es que busca modificar para evolucionar por el bien del juego y en este caso por seguridad”.

Otra de las voces autorizadas es la de Alexis Padovani, del CASI, que sufrió una lesión medular hace 19 años, justo en un partido de rugby a beneficio de discapacitados medulares. Forma parte del panel de Seguridad en el Juego por la FUAR y cree que hay que castigar “con vehemencia” aquellos jugadores que fuercen las infracciones.

“Lo que se busca con estas nuevas medidas es achicar el margen lo máximo posible. Lo que se busca a través de la comisión es hacer hincapié en la necesidad de terminar con el juego desleal  o las situaciones especulativas que se producen dentro de un scrum por parte de los equipos. Pre push, tirar el scrum para atrás porque un pilar cambia el ángulo de empuje o esconde los hombros y que no haya derrumbes especulativos”, cuenta Padovani.

Para el ex jugador del CASI, las modificaciones tienen que ser a conciencia y educativas. “Hay que cambiar urgente la cuestión cultural del scrum que tiene que ver con estas cosas que lo que buscan es contrarrestar con infracciones. Y a los árbitros muchas veces les cuesta advertirlas. Se va a hacer mucho hincapié en la formación de los referees”. 

Este proceso, para Padovani, se puede dar a través de un cambio en la forma en que se vive el scrum: “Para bajar el margen de error hay que concientizar a jugadores y entrenadores y preparar a los árbitros para que sepan identificar estas situaciones de derrumbe y sancionen con vehemencia ante la primera infracción que se produzca”.

La Comisión seguirá su trabajo, se irán analizando las modificaciones y se buscará reducir el número de lesiones, algo en lo que la UAR ya puso manos a la obra. El factor fundamental para no lamentar estas graves lesiones es evitar los derrumbes por no cumplir con el reglamento. Uno de los desafíos que tiene el rugby por delante.

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