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Los Espartanos estuvieron de visitas en Gualeguaychú


Con el objetivo de seguir dando a conocer su proyecto de reinserción en diferentes regiones del país, los Espartanos estuvieron enseñando el deporte a los chicos del Hogar Cristo Nazareth 

Miércoles, 02 de Noviembre de 2016 | 22:00
La disciplina inculca valores importantes como el trabajo en equipo y el respeto a la autoridad. Los Espartanos trabajan en 18 cárceles bonaerenses y llegaron a Gualeguaychú para expandir un modelo exitoso que reinserta a ex presos en la sociedad.  

En nuestro país, existe una enorme problemática en presos que cumplen su condena y vuelven a delinquir en un altísimo porcentaje. 

Este índice bajó considerablemente con “Los Espartanos”, proyecto que comenzó hace siete años y cuenta con la colaboración de jugadores de clubes de primera división de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA), que participan de las clases y de los entrenamientos en una cancha de tierra en unidades del Servicio Penitenciario de Buenos Aires.

Todo nació, gracias al abogado, ex funcionario judicial y ex integrante de la primera del San Isidro Club (SIC) Eduardo “Coco” Oderigo, quien junto a su equipo de trabajo, estuvo en la ciudad días pasados, dictando una clínica de rugby en las instalaciones de Carpinchos. 

El encuentro estuvo dirigido a chicos del Hogar Cristo Nazareth, en la cual también participaron jugadores de los dos clubes de la ciudad.

Mientras Oderigo se dedicaba a brindar y poner en práctica conceptos tácticos, y luego jugar un partido, El Día conversó con Ramón Bullrich, ex jugador de Cardenal Newman en la URBA.

Bullrich contó que llegaron “a Gualeguaychú a expandir el modelo de Los Espartanos; un movimiento que se dedica a enseñar rugby en las cárceles desde el año 2009, y básicamente lo que hacemos es enseñarles a los internos lo que es el mundo del rugby”.

Además, Bullrich destacó que el rugby les permite ganarse la confianza de chicos que en su gran mayoría no tuvieron mayores oportunidades, porque nacieron “en una casa que no estaba bien constituida, en un origen muy humilde o con la droga a la vuelta de la esquina”.

Con este deporte “del cual no tenían conocimiento de que existía, comenzaron a salir adelante; es una disciplina que puede practicar el alto, el bajo, el gordo, el flaco, un deporte inclusivo por naturaleza con 15 jugadores por bando. Es un trabajo por equipo, no existe un Messi, donde todos dependen de todos, y es tan importante el mejor como el número 15”.



Texto y foto: Diario El Día - Gualeguaychú
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