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LOS PUMITAS LLEGARON CON UNA SONRISA


El arribo al país de Los Pumitas tras el tercer puesto en el Mundial Juvenil dejó sensaciones encontradas, por varios motivos que ellos mismos cuentan, con la emoción a flor de piel.

Lunes, 27 de Junio de 2016 | 18:26

La llegada al país de Los Pumitas hoy por la mañana procedentes de Inglaterra fue un cúmulo de sensaciones encontradas. Felicidad, por supuesto, porque como es lógico, el regreso al país significa el reconocimiento -en vivo y en directo- del logro obtenido. Aplausos, vivas y abrazos de familiares, amigos y de la gente que esperaba a otros pasajeros, fue el mimo ideal para la llegada de Los Pumitas de Bronce al aeropuerto de Ezeiza. Por supuesto, los abrazos y besos con los seres queridos tras más de treinta días fuera de casa fueron marca registrada.

Pero claro... Las otras de las sensaciones encontradas fueron la melancolía de un grupo que se ha visto como grupo en sí, acaso, por última vez. La despedida, los abrazos apretados, fuertes, sentidos, fueron la otra cara. Todos mirándose a la cara, emocionados, sabedores de que este paso les ha cambiado la vida y que a transformado a estos chicos en casi, una hermandad.

Juan Cruz Mallía así lo describió "Tomamos conciencia de que para muchos de nosotros individualmente y para el grupo, contra Sudáfrica, por el tercer puesto, iba a ser una última vez juntos y por ahí también, vistiendo esta camiseta. Personalmente, lloré y me emocioné desde que me subí al micro, el viaje a la cancha, el vestuario, la reunión antes de salir a jugar... estaba muy emocionado y eso fue un plus anímico, sin lugar a dudas".

Domingo Miotti va en la misma dirección "Fue tremendo. Lo que sentí en ese momento fue algo inexplicable. Y sí... cuando nos tocó el momento del himno, tuvo una intensidad increíble" y describe también lo que fue arrancar abajo en el resultado, otra vez. "Nos juntamos bajo los palos, nos miramos a la cara, tomamos aire, respiramos fuerte y dijimos... muchachos, a empezar de cero, vamos que podemos y así fue que salimos y pudimos".

Franco Molina, el único jugador de Los Pumitas en el XV ideal del certamen publicado por World Rugby -y uno de lo que puede jugar el año que viene otra vez- también reconoce que durante el Torneo "el equipo se hizo fuerte cuando arrancó abajo en el tanteador. Era como que necesitábamos jugar bajo presión extrema para encendernos. Y salvo contra Irlanda, el equipo siempre respondió acorde. Contra Irlanda no nos salieron las cosas, pero lo tomamos como un aprendizaje para lo que venía".

Lautaro Bazán dice que "Aprendimos que teníamos que estar fuertes de la cabeza, que si no sale hay que perseverar y no caerse. Y nos sirvió, porque la realidad fue que nos pasó eso y nos recuperamos a pura cabeza y juego. Sabíamos de la importancia del último partido, de lo que significaba para el grupo darse una nueva alegría, de jugar bien y ganar con tus armas".

Benito Paolucci, el capitán que se lastimó los ligamentos de su rodilla en el primer partido versus Francia pero que se quedó allí con sus compañeros y del que ellos destacan su "sonrisa permanente, su buen humor, su liderazgo. Nunca un rezongo... Siempre muy calmado, nunca lo vas a ver fuera de foco... fue muy importante para el grupo que se quedara con nosotros. Sabíamos que además, jugábamos por él también". En esto, la coincidencia fue total.

Llegaron Los Pumitas a casa. Un orgullo y emoción enormes de estos chicos que han crecido y cambiado mucho en treinta días. Casi, una vida.

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