RWC 2011
RWC 2011

RESUMEN DE LA RWC DE 2011: EL FINAL PERFECTO


La victoria de Nueva Zelanda en la Rugby World Cup le dio a los kiwis un motivo de festejo, dentro y fuera de la cancha.

Lunes, 24 de Octubre de 2011 | 09:47

Cuando Craig Joubert pitó el final de la Rugby World Cup de 2011 y puso fin así a los 24 años de espera de Nueva Zelanda por sostener la RWC, las celebraciones se dispararon a lo largo y ancho del país.

En la cancha, el equipo de Graham Henry celebró su victoria ante Francia por 8-7 que culminó ocho años de duro trabajo bajo su tutela como entrenador de los All Blacks e hizo que Richie McCaw levantara por fin la Webb Ellis Cup.

El carnaval mundial del rugby se compuso de 48 partidos en algo más de seis semanas. Algunos fueron predecibles y varios equipos menores se vieron sometidos a la dominación de los equipos más fuertes del torneo pero también hubo actuaciones apasionadas por parte de equipos como Japón o Rumania.

Por otro lado, Rusia anotó su primer punto en su primer mundial y un punto bonus durante su derrota por 13-6 ante EE. UU. Los equipos del Pacífico, Samoa y Tonga resurgieron como rivales contundentes y a pesar de no clasificarse más allá de la primera fase, el fanatismo de sus seguidores no dejó nada que desear.

Desde el inicio, el trío del hemisferio sur compuesto por Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda fue el favorito para liderar la clasificación pero Irlanda acabó pronto con esa predicción al vencer a Australia por 15-6 en la primera fase. Del mismo modo, Gales se quedó a un solo punto del entonces campeón vigente, Sudáfrica.

 

Jóvenes promesas

Francia defraudó hasta el momento de su transformación final. En la primera fase, perdió ante Tonga en su último partido. Luego alcanzó la final a expensas de un seleccionado inglés decepcionante y con una aproximación muy pragmática ante un conjunto galés luchador que se quedó con 14 jugadores en el campo.

Gales convocó a jóvenes promesas para el torneo. Con tan sólo 19 años, el wing, George North, se apuntó un hat trick de tries contra Namibia y fue una auténtica pesadilla para todo rival con el que se cruzó. Asimismo, Toby Faletau, se ganó la admiración de muchos en todos los puestos que ocupó, ya fuera en su posición habitual de octavo o entre los backs.

Por su parte, el capitán de Gales, Sam Warburton, demostró una gran sabiduría para ser alguien de sólo 23 años, y se vio alabado generosamente a lo largo de toda la RWC. A pesar de un error por un tackle prohibido en la semifinal ante Francia que le costó su participación y le vio obligado a marcharse, consiguió postularse sólidamente como un ala derecho dominante y prometedor para muchos años.

En el plantel inglés, el joven de 20 años, Manu Tuilagi, fue una amenaza constante para la oposición e Inglaterra no tendrá objeción en contar con su poderío en el futuro.

 

Los personajes claves

De los neozelandeses que estuvieron presentes en la derrota por 20-18 ante Francia, en Cardiff, en 2007, solamente tres fueron titulares esta vez y los que se unieron a partir de ese momento se convirtieron en jugadores claves en los años siguientes.

Piri Weepu faltó a la RWC de 2007 por cuestiones de “estado y actitud” pero el medio scrum reformado se convirtió esta vez en el talismán del plantel tras ausentarse Dan Carter por una lesión en la primera fase. Asumió de lleno las responsabilidades de pateador y de organizador táctico del equipo.

En la tercera línea, Jerome Kaino lideró los esfuerzos defensivos del equipo hasta tal punto que se le nominó a Jugador del Año del IRB.

Mientras tanto, el octavo, Kieran Read, se perdió los primeros partidos pero regresó en el partido final de la primera fase ante Canadá, aportándole a Nueva Zelanda control detrás del scrum y aliviando la presión de McCaw.

La RWC de 2011 marcó el final del camino para varias eminencias internacionales. Entre ellos está Brad Thorn, el ex internacional de la rugby league de Australia que decidió servirle a su país de origen y al deporte nacional con una participación enérgica e ininterrumpida en la segunda línea.

 

Un largo servicio

Los segundas líneas de Sudáfrica, Victor Matfield, y de Australia, Nathan Sharpe (con 100 test matches) también se despidieron tras rendirle un servicio histórico a sus países, en los que fueron temporalmente capitanes.

El efervescente capitán de Irlanda, Brian O'Driscoll, pudo disfrutar más en la RWC que en su paso por Nueva Zelanda como capitán de los British and Irish Lions, en su gira de 2005. En esa ocasión, un tackle en los primeros minutos del partido inicial acabó con su gira. Esta vez, su liderazgo y sus tries fueron memorables en el partido final de Irlanda en la primera fase, ante Italia, en el que ambos equipos se jugaban el pasaje a cuartos de final.

El inagotable hooker argentino de 38 años, Mario Ledesma, fue el jugador de mayor edad en el torneo y decidió jubilarse tras disfrutar de una RWC que terminó en una derrota de cuartos de final sorprendentemente disputada.

Mils Muliaina, otro veterano de 100 tests, decidió colgar los botines y le cedió su puesto de fullback a Israel Dagg, quien tendrá ahora la difícil tarea de igualarle.

Finalmente, el inglés, Lewis Moody, decidió abandonar tras un liderar una campaña decepcionante. Shane Williams, de Gales, lo acompañará también.

 

Galante y con gracia

Entre los entrenadores, Peter de Villiers expresó su intención de dejar el cargo pero luego pareció cambiar de idea. A lo largo del torneo, ofreció un entretenido intercambio de desafíos verbales combinando su excentricidad con humor.

Por otra parte, Marc Lièvremont, galante y con gracia en su derrota en la final, decidió también dar un paso al costado y quedan interrogantes sobre Henry, de Nueva Zelanda (a pesar de que Wayne Smith ya no esté), Martin Johnson, de Inglaterra, y Santiago Phelan, de Argentina.

El mayor cambio en el plantel francés llegó antes de su encuentro con los All Blacks, cuando Lièvremont decidió combinar a los dos medio scrums: Dimitri Yachvili, de 9 y Morgan Parra, de apertura. Si bien el arranque fue costoso, con una derrota ante Nueva Zelanda por 37-17, Lièvremont no tuvo problema en seguir apostando por la nueva pareja durante el resto del torneo, aunque al final, Parra resultó lesionado en la final, Yachvili estuvo relativamente mediocre y acabo siendo reemplazado en el segundo tiempo.

En la final, el penal que anotó Stephen Donald  en el minuto 46 resultó ser decisivo luego de que el pilar, Tony Woodcock, marcó el primer y único try de Nueva Zelanda en la primera mitad.

El capitán y jugador del partido, Thierry Dusautoir, anotó una conquista que luego convirtió François Trinh-Duc pero los Bleus fueron incapaces de atravesar la defensa de los All Blacks en la segunda mitad.

 

Un recibimiento cálido

Desde el meridional Invercargill hasta el septentrional Whangerei, los equipos y seguidores experimentaron un cálido recibimiento kiwi por parte de los neozelandeses, quienes abrieron sus puertas y sus corazones a todo el mundo.

Los miles de espectadores se marcharon con recuerdos de un acontecimiento excepcionalmente organizado en el que su única preocupación fue la de llegar a tiempo para el kick off.

“Estamos viendo una excepcional Rugby World Cup 2011 en Nueva Zelanda”, comentó el presidente de Rugby World Cup Limited, Bernard Lapasset. “Disfrutamos de la rica cultura y del patrimonio del país, mano a mano con el rugby”.

“Los neozelandeses deberían sentirse orgullosos por su evento. Hicieron de él una ocasión especial al darle la bienvenida con brazos abiertos a 20 equipos y 100.000 visitantes de todo el mundo. Fue algo excepcional”.

 

Entusiasmo juvenil

Para Lièvremont, su última campaña como entrenador de Francia antes de cederle el mando a Philippe Saint-André fue una mezcla de emociones. Tras sufrir una derrota a manos de los All Blacks, tuvo un encontronazo temprano en el torneo con los periodistas.

Más adelante, criticó a su equipo luego de que estos desapareciesen cuando fue a llevarles bebidas tras la derrota chocante ante Tonga, y finalmente se desesperó cuando los jugadores le desobedecieron y festejaron la victoria en semifinales ante Gales.

Semejante comportamiento  le trajo recuerdos de la RWC de 1999, en la que los jugadores franceses (entre los que estaba él) celebraron la victoria en semifinales ante los All Blacks y luego cayeron ante Australia en la final.

Por otra parte, los equipos que apostaron por la juventud se vieron recompensados y entre ellos, destacaron Gales y Australia que ofrecieron un verdadero despliegue de entusiasmo juvenil en su cruce de semifinales.

Gales hizo una declaración de intenciones rotunda cuando le hizo la vida muy difícil a Sudáfrica que apenas consiguió ganar en el partido de apertura. A pesar de caer por un ajustado 17-16, hombres como Warburton, Jamie Roberts, North, Faletau y Rhys Priestland mostraron su calidad.

 

La derrota irlandesa

Después de inaugurar su campaña con una victoria de cuatro tries ante Italia, Australia cayó atónito por 15-6 ante un  intrépido conjunto irlandés que dominó en los forwards y aprovecho cada chance de patear y sumar puntos.

Esta victoria le significó el primer puesto del Grupo D y consiguientemente, un encuentro en cuartos de final con Gales, en Wellington. En esa ocasión, sin embargo, la defensa de Gales perduró. El segunda línea, Luke Charteris, desplegó toda su garra con 16 tackles realizados en la primera mitad nada más. La ofensiva irlandesa no solamente se vio anulada sino que además se vio constantemente empujada hacia atrás.

Un día más tarde, en Wellington, Australia consiguió misteriosamente superar el empeño defensivo de Gales y acabar con el reino de Sudáfrica, en una victoria por 11-9. En total, Australia erró en 13 de sus 147 tackles en solo partido, en el que los Springboks mantuvieron el 56 por ciento de la posesión y el 76 por ciento del territorio.

James Horwill marcó el único try del partido pero fue el pateo a ocho minutos del final de su tocayo, O’Connor, el que aseguró la victoria.

El entrenador de Inglaterra, Johnson, quizá pensó de manera similar cuando Francia estropeó sus planes durante la primera mitad del encuentro de cuartos de final en el que Francia se impuso al final por 19-12.

El capitán, Moody, entró lesionado y pareció estar lejos de su punto óptimo. Lo mismo ocurrió con Jonny Wilkinson, Mike Tindall y Nick Easter, tres jugadores que estuvieron presentes en el plantel campeón de la RWC de 2003 y en el de la final, en Francia.

 

Con la mente fría

Los Pumas llegaron a la fase de play offs por tercera vez en cuatro ediciones,pero cayeron ante Nueva Zelanda en cuartos.

Argentina peleó fieramente durante la primera media hora. Marcaron el primer try gracias a Julio Farías Cabello pero Weepu conservó la mente fría en sus patadas y finalmente, Read y Thorn apoyaron en un momento tardío, consiguiendo la victoria final por 33-10.

La clasificación de Argentina entre los ocho finalistas les dio confianza para su debut en el Rugby Championship de 2012, aunque a la cita faltarán Rodrigo Roncero, Mario Ledesma y Martín Scelzo.

En cambio, la RWC de 2011 fue la última chance del entrenador campeón, Henry, para sostener la Webb Ellis Cup tras los fracasos con Gales, en 1999, y Nueva Zelanda, en 2007.

Su asociación con el capitán McCaw fue vital para la campaña y si bien el rugby no fue tan espectacular como al inicio de su campaña en 2004, sí bastó para dibujar una sonrisa en las caras de toda Nueva Zelanda.

“No fue el mejor rendimiento, pero tuvimos que tener coraje y deseos de ganar”, describió McCaw. “Los muchachos hicieron un gran esfuerzo por llegar hasta aquí y no queríamos dejarlo pasar. La última semana (contra Australia) jugamos el rugby que sabíamos que podíamos jugar y hoy tuvimos que manejarnos allí. Me saco el sombrero por todos estos hombres”.

 

 

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